Tag Archive: Elio Antonio

Desde Guantánamo, un nuevo blog en Reflejos

Promoción blog Arte, Literatura y Sociedad
Hola:-)
Amigos, estoy de vacaciones; pero no me despego de los blogs en Reflejos, importantísimo servicio de los Joven Club. En esta ocasión quiero hacerle la promosión al primer blog de la familia “Desde Guantánamo…”, orientado también al perfeccionamiento humano pero desde el arte y la literatura en sociedad. Hasta ahora es el embrión de un megaproyecto que debe nacer en 2016, con la participación de importantes hombres y mujeres en el campo de las artes, la literatura, el magisterio, las ciencias, las tecnologías y el medio ambiente, el deporte, la filosofía, la historia y la política entre otras importantísimas para la sociedad guantanamera.

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Mi historia en asuntos de computadoras (II)

Hola:-)

Algo demorado continúo esta historia que comencé el 21 de julio con la primera parte. Espero que lo que lean les sirva de algo.

Segunda parte: “La Universidad

Universidad Agraria de la Habana

Rectorado de la UNAH visto desde la plaza (lástima que hayan utilizado una imagen de poca calidad). Tomado de Ecured.

En el curso 89-90 matriculé en la carrera de Mecanización Agropecuaria en entonces Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana (ISCAH) hoy Universidad Agraria de la Habana (UNAH), ubicada en el municipio San José de las Lajas de la jóven provicia Mayabeque —supongo que habrá que cambiarle nuevamente el nombre. Era el último año del Plan B y la asignatura de la que ya venía enamorado se impartía en el segundo año. Desde el primer día visitaba los laboratorios de computación por una irresistible curiosidad: tenían máquinas XT y por su ambientación aquellas aulas del quinto piso me causaron buena impresión. El embullo fue mayor cuando el profesor de física Carlos Guido Gómez Iglesias seleccionó un grupo de estudiantes de mi año con notas de cinco en Matemática y en Física, para darles un adiestramiento superior en computación; quizás porque mi carrera era la de mayor potencial para aplicar esa tecnología en sus campos de acción. Como yo no calificaba para ese grupo, no me quedo otra opción que permanecer expectante a los resultados de mis compañeros. Una noche estaba un congoles tratando de resolver una de las tareas para ese privilegiado grupo. Me acerqué a su puesto de trabajo para husmear y hasta traté de descifrar aquellos códigos alfa‑numéricos frente a su mirada, que evidentemente lo tenían muy pensativo. Le inquirí por la tarea y la explicación fue tan incomprensible —amen del dominio del Español que tuviera él— que medio llegué a desencantarme de mi pasión a la postre. Read the rest of this entry >>

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