Operación Carlota entre nosotros

Dos días antes de conmemorarse el Aniversario 45 del inicio de “la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de nuestro país” —Operación (negra) Carlota—, ayudé a bajar de la guagua a un señor ciego, con problemas motores, además. Lo conozco de vista, es de por aquí, del sur de Guantánamo. Por las veces que lo he visto, me parece una persona afable, un tipo chévere —como quizás dijera un venezolano.

Me senté en el asiento que él dejó libre. Al lado otro hombre, con apariencia de obrero, el que comenzó a contar(me) breve, pero para mí emotiva síntesis, la historia de aquel amigo que preocupados, muchos vimos alejarse en la oscura y mojada tarde.

Resulta ser que el invidente fue combatiente en Angola, al que un artefacto explosivo le provocó las heridas incurables que hoy lo limitan. Rememoraba que el amigo —pronunció su nombre varias veces, pero yo ahora no lo recuerdo— era un hombre siempre contento, que a su lado cualquiera podía salir de un malestar espiritual pasajero. Se lamentaba mucho por aquel hombre, negaba con la cabeza lo que no se puede corregir.

Otros detalles escuché y me han motivado, a conocer un poco más de ese combatiente cubano. Espero pronto reunirme con él y escribir más seriamente.

Honores a quienes honores merecen. Gloria eterna a quienes una vez más, le dieron otra derrota al Imperialismo. Por eso los cubanos somos indoblegables. Saludos #DesdeGuantánamo. ;-)

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