Tiembla Santiago y se inunda La Habana

Hola:-)

Gracias a la Web, el pasado año conocí a una villaclareña trabajadora de Copextel, con la cual seguro establecí conversación en Venezuela durante el cumplimiento de nuestras misiones, al final de la primera década de este siglo. Ahora, producto de la combinación de lluvias frecuentes por la cola del caimán y terremotos persistentes en su cabeza, no es para menos que nos preocupemos los cubanos y ella, para no quedar expectativa, sin otro remedio como el de un animalito —no sé con cual la podría comparar— en el bosque, que no sabe lo que está pasando encima y sobre él, o no ser presa de las especulaciones callejeras, me escribió para saber. En el intercambio de mensajes me contó unas anécdotas que me resultaron interesantísimas y a la vez, motivo de satisfacción al percibir la preocupación de paisanos que viven en una anatomía, más calmada del caribeño reptil.

Agradecido, les ofresco sus palabras.

Saludos;-)

Por Marta Díaz Jiménez


Mapa de CubaLlueve mucho en occidente, el mar salta el malecón los edificios se inundan y las casas flojas en peligro de derrumbe esperan temerosas que pase el temporal; pero resulta que también la tierra tiembla en este cachito de isla del Mar Caribe, por allá por el oriente y no es difícil imaginar la preocupación y zozobra que tenemos todos los isleños.

Los de aquí del centro, esperando el agua y el frío, mirando preocupados lo que se nos viene encima e imaginándonos la inestabilidad terráquea sufrida por los orientales, porque por estas tierras no se acostumbran esos devaneos terrestres.

Solidarizándome con mis amigos orientales ya que aquí en Villa Clara nunca he sentido ninguno y recordando mi estreno en esas sensaciones, pues apenas al llegar a Caracas en una noche de calor, y aun sin ventilador para calmar mi menopausia, saqué la cama para el balcón y me encontraba como en Tropicana durmiendo plácidamente bajo las estrellas cuando me despertó un batuqueo de 4, 7. Suficiente para que solita empujara la cama, armara una cartera con lo mínimo indispensable, me vistiera de ropa de calle, despertara a todo el mundo en la casa y saliera corriendo por las escaleras para ubicarme en el patio del condominio, calculando antes el lugar donde no fuera a parar el resto de ningún edificio. Eso fue famoso porque un espirituano con bastante imaginación y jocosidad que vivía en la misma casa se despertó diciendo, que mientras mejor tenía el sueño y la rubia que tenía encima más se movía, yo le tumbaba la puerta del cuarto y lo sacaba de su idilio.

Al otro día al llegar al trabajo, fueron varias las historias, aunque también hubo alguno que solo se enteró por los cuentos de los demás. Otro compañero había comprado recientemente un televisor de 32 pulgadas, el cual tenía embalado con el objetivo de enviarlo para Cuba, conversó muy seriamente con él y le planteó que en momento semejante debía decidir por la integridad física de solo uno y que por tanto al televisor le correspondía esperar por su turno de evacuación en un segundo momento, pero que le prometía de forma solemne que no iba a sufrir ninguno más dentro de ese edificio en un 7mo piso, promesa cumplida pues se pasó el televisor varios días paseando en la camioneta del trabajo por toda Caracas, hasta que logró llegar a su destino final.

Después de ese fueron muchos de valores diferentes hasta casi llegar a 6. Vi edificios moverse como mantequilla derritiéndose y hasta un día pensé que el metro se saldría del carril, es normal que existan temblores por allá; más debo reconocer que en Venezuela los temblores me sacaban de paso, y que cuando empezaba el meneo me volvía más sensible que el mejor detector de Funvisis y mantenía la página abierta todo el tiempo haciéndole competencia en el record de los sismos.

Se bien que son impredecibles, sin horarios ni localización previa, y que además siempre asustan, mas debemos seguir viviendo aunque con precaución hasta que todo se normalice, cuidando nuestra integridad personal y familiar, y ojala la situación no se nos complique ni en Santiago ni en La Habana, porque al final todo el país se perjudica y nosotros los cubanos no nos merecemos tantos males.

 

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