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Jul 21

Mi Historia en Asuntos de Computadoras (I)

Hola:-)

Buscando reflejos en Cubava.cu encontré un discreto blog donde su autor de edad parecida a la mía y de igual profesión, comentaba algo dolido —supongo— como han pasado sus años mozos en nuestra actividad y lo poco que ha logrado hasta el momento, asumiendo que lo que aún está por hacerse, a los más jóvenes informáticos le corresponde hacer. Me sentí en cierta medida identificado con él y decidí escribir parte de mi historia entre ceros y unos, bueno, no a tan bajo nivel, sino entre máquinas y humanos; porque fundamentalmente he sido en estos años una interface entre las TIC y las personas con las que he trabajado teniendo gustos y disgustos, quizás para ellos también.

Esta biografía la describiré en varias etapas; momentos que gracias a “Reflejos” disfrutaré porque como dicen los viejos —los más viejos que yo—: recordar es volver a vivir.

Primera parte: “El Pre

Todo comenzó en el curso escolar 87-88 cuando cursaba el duodécimo grado y se instalaron en los preuniversitarios (pre) los primeros laboratorios para computación en la enseñanza media —por lo menos que yo sepa en Guantánamo. Desde la remodelación de un aula en el primer piso del área docente del entonces IPUEC1 #1 “Eduardo Saborit Pérez”, yo sentí gran curiosidad por la nueva asignatura que se avecinaba en el segundo semestre, curiosidad que rápidamente se convirtió en amor. A cada rato visitaba el local y si mal no recuerdo, llegué a aportarle algún esfuercito físico.

Finalmente y con algunas semanas de atraso, llegó el momento de sentarme por primera vez frente a una máquina computadora electrónica (MCE). Eran los llamados teclados inteligentes, con un televisor monocromático “Caribe” y utilizaban como medio de almacenamiento externo casete de cinta magnética —¡qué emocionante fue aquello! ¿Aún existirá alguno? Utilizábamos el MSX-BASIC para programar, que era lo más importante que se podía hacer con una computadora en aquella época; ahora no, ahora entre otras cosas igualmente importantes usted puede:

  • Pasarse todo el tiempo —me refiero al horario de trabajo— jugando con el Zuma hasta llegar a la adicción.
  • Vagar eternamente por YouTube o RedTube —o cualquier otro— y hasta llegar a pagar algunas descargas “talentosas”.
  • Creerse estar bien informado porque visita todos los sitios donde presuntamente: sí se dice la verdad.
  • Intercambiar banalidades con fulano, con mengana o con medio mundo en Facebook.
  • Si no tienes lo de arriba, entonces agarras el correo de tu empresa para caerte a cartas de cadena con otros que tampoco pasan de ese tipo de mensajería.
  • Y si tampoco tienes lo de arriba, entonces las novelas, las bellezas latinas e incluso, cosas muy gratificantes, te pueden hacer un gran usuario de MCE.

En horario nocturno los acólitos del profesor se dedicaban a jugar y como yo nunca fui uno de sus elegidos, padecí mucho no poder ampliar mi tiempo de máquina más allá de lo establecido. Siempre he sido un mal estudiante; pero en Computación era distinto. Aún, compañeros de entonces me recuerdan como un ferviente enamorado de esa materia y muchos, han asentido con la cabeza y mostrado una sonrisa cuando se han enterado que finalmente, me “dedico” a la informática. Cargaba con el libro de texto para arriba y para abajo y me lo leía una y otra vez, por eso pude aplicar en clases más conocimientos de los que el profesor impartía. ¿Qué será hoy de aquel pedagogo? A lo mejor sus inicios, fueron como los míos.

Bueno, culminó el 12 y yo pedí Ingeniería Informática en primera opción. Cómo era de esperar, aquello fue un deseo platónico, porque es de suponer que el índice académico de un mal estudiante no debería dar para tanto. Finalmente me otorgaron Ingeniería en Mecanización de la Producción Agropecuaria a cursarla en el ISCAH2, carrera también a fin con mi primera vocación: la mecánica automotriz.

Luego de un año de servicio militar sin tener nada que ver con una computadora, tan solo revivir en mi mente lo hasta ahora contado y sin la menor idea de qué me podría pasar en el futuro, me inicié en la Universidad, que será otra parte de esta sencilla historia.

 


Notas:

1 Instituto Preuniversitario Escuela en el Campo. No sé cuál será el actual objeto social de esa instalación.
2 Actualmente Universidad Agraria de la Habana.

 

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