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Ago 26

Ideas para la informatización (5)

Hoy en la Historia

  • En 1789 fue aprobada la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
  • En 1910 nació Teresa de Calcuta, monja católica albanesa, fundadora de las Misioneras de la Caridad y premio nobel de la paz.
  • En 1944 entró el general Charles De Gaulle triunfante a la Avenida de los Campos Eliseos.
  • En 1966 se inició la lucha por la liberación de Namibia.
  • En 2003 murió el escultor cubano José Delarra.

Tomado de Ecured

Hola:-)

Con gusto recibí una colaboración de un buen amigo que conocí en momentos cumbres de la informatización del sector salud pública, por lo menos aquí en Guantánamo a inicios del siglo. Leyendo el artículo que les propongo a continuación, me acordé que no he terminado de escribir como tenía previsto, sobre mis experiencias al respecto —”Mi historia en asuntos de computadoras“—, las que coinciden prácticamente cien por ciento con las de Jorge. Por eso, hubiese querido haber escrito yo este artículo.

Saludos;-)

“Informatizar o no”
Por Jorge Estrada


Hay una tela inmensa para cortar. La informatización es algo de influencias multifactoriales e implicaciones tan diversas, que hacen de esto un tema complejo, en tanto se mire desde una convención acostumbrada o tradicional. A mi entender, se trata de una nueva era —que ya es vieja, pero por lo tanto que le ha costado madurar todavía la entendemos nueva—, en la cual se encuentran en posiciones antagónicas dos generaciones: las que gobiernan de forma compartida el intento de crear la sociedad del conocimiento, unos con una visión despistada y casi despiadada de los riesgos, y otra con una óptica retrógrada, aferrada y sin percepción exacta de las potencialidades reales de esta.

En ese caldo de cultivo va desarrollándose lo inevitable, adoptando las formas que por un lado le dan el interés de las clases poderosas —en un porciento considerable—; por otro lado y en una mínima proporción, la pretensión utópica de unos pocos que vislumbran en el fenómeno de “encendido y listo” la salvación de la humanidad; y en otra gran parte, el azar de leyes objetivas que actúan independientemente del capricho de cualquiera de las restantes fracciones.

Y es que cuando se posibilitó abaratar los canales de la información y todas las distancias —físicas, morales, éticas, estéticas y hasta temporales— ya no eran problemas a considerar en la comunicación, pues se creó un monstruo indomable —por así decirlo. Algo que se impone como el infinito celestial se ha impuesto siempre al pequeño hombre, lo que le hace cuestionarse por dónde comenzar a transformar el todo sin extinguirse a sí mismo, en base a su imposibilidad relativa de dominar el universo.

Mucha muela pudiera entenderse en un ejemplo simple: Usted tiene un aula llena de niños muy inteligentes —pero niños al fin— y muchos medios que le ayudarán a que estos aprendan la lección del día. Pretende enseñar cómo los carros cargan la azúcar en los centrales y la trasladan a los puertos, donde los barcos harán que este producto llegue a naciones que se encuentran del otro lado del mar. Para este empeño cuenta con carritos, muchos caramelos, barquitos, un estanque de agua, y hasta soldaditos plásticos. Podrá ser usted el maestro más respetado que haya en toda la faz de la tierra, que no podrá evitar que en dicha clase muchos niños jueguen con los carritos en la dirección contraria al puerto, chapoteen el agua y hasta coman algunos caramelos. Estas “pérdidas” deberán de tenerse en cuenta en toda clase. Pues los medios tecnológicos con tantas posibilidades tentadoras están puestos en manos de esos niños, dicho esto en términos de intereses tan diversos que puedan existir, del estado de conciencia colectiva e individual, de la disciplina tecnológica y de la cultura alcanzada, entre tantos aspectos. ¿Cómo será posible entonces lograr usarlos para producir el bien? Ojo: Véase a los que intentan arreglar el mundo (informatizar) como el maestro; a los medios tecnológicos, en los juguetes y caramelos, y a los usuarios y gobernantes dentro del mismo grupo, los niños. Es una modelación difícil.

Con la idea buena de arreglar el mundo, hemos pecado de desespero, y ya veo hoy que han pasado los años y tal desespero no ha logrado más que unos pocos panes y peces y un gran desgaste. Sin embargo, creo que en esto puede haber una punta por la cual se comience de manera más eficiente: el saber con qué contamos y con qué no, y el proyectarse a qué podemos aspirar. Y comenzar de una vez por todas. Habrá que lograr cautivar, motivar, comprometer y hasta la adicción si es preciso, todo esto para llamar la atención a todos los factores que intervienen en el hecho: Los dueños a proveer, autorizar; los usuarios a consumir, producir, y todos a mantener de la forma más sostenible posible. Esto será poco a poco, naturalmente.

En el caso de Cuba las limitaciones han logrado un arma letal contra el cubano mismo: el propio cubano. Ya no se trata de esperar largas horas por un transporte, de no encontrar lo suficiente que comer, vestir o calzar. Estamos en un tiempo de tantas necesidades como oportunidades. Pero es cierto que después de atravesar momentos críticos por mucho tiempo, se han enrarecido los valores humanos al punto de que casi todo se haga mal. La informatización no escapa de este fenómeno.

Pues entonces el problema no está en la informatización en sí, sino en el escenario en el cual se pretende informatizar. Estamos hablando de que los accesos a portales importantes de información se cierran del todo, previendo el error que pudieran cometer algunos usuarios en acceder a otras informaciones negativas en tales sitios, por solo poner un ejemplo. Esto ocurre en momentos en que existen las armas tecnológicas para prevenir tales hechos. Sin embargo, de tal forma sesgamos cada vez más la posibilidad de nutrición intelectual. Al mismo tiempo damos acceso a una intranet muy pobre y de muy lenta actualización, hemos convertido espacios informáticos públicos en salones de juego, instituciones de informatización en revendedores de softwares y sus infinitos parches, escuelas de informática en simples escuelas, redes empresariales en servidores de correos superfluos. En fin, todo comienza con una buena idea pero se tergiversa pronto.

La salvación consiste en replantear el programa político para este fin. Replantear la informatización desde la base económica y desde la docencia. Obligar a que todo lo que se hacía de una forma se haga con los soportes tecnológicos existentes a partir de una adecuada capacitación. Para esto habrá que inventariarlo todo, diagnosticar el estado físico de los medios y de los recursos humanos, y en base a esto diseñar normas de uso de tales recursos en función de la eficiencia económica y de toda la gestión en todas las esferas. Entonces nos daremos cuenta de un gran número de medios tecnológicos que habrá que quitar en unos lugares y ponerlos en otros, asimismo personal que deberá cambiárseles funciones, lugares que cambiarán sus fines, operaciones que dejarán de realizarse, etc. Porque ya todo ha cambiado.

Y es que debemos comenzar a producir información con calidad sea cual sea el soporte, evaluar los muchos bancos de información y recomendar su uso, explotar las herramientas para el cálculo, el manejo de datos estadísticos, la edición, la presentación, la comunicación. Cada proceso deberá modelarse e implementarse en sistemas. En esto las universidades deberán integrarse a las empresas. No puede haber un trabajador que sea analfabeto de las TIC; los reclutamientos de la fuerza laboral deberán ser a través de tareas integrales que midan el desempeño a través de la tecnología. Pues se sigue pensando como en el ’80. Se compran 10 computadoras para las oficinas y 10 calculadoras; o sea, solo se cambió a la máquina de escribir por una electrónica; el papel a nadie le duele; en fin, deberá cambiarse todo lo que deba ser cambiado.

 


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Fidel: “Hombre mirando al futuro”. Tomado de Bohemia, edición extraordinaria 2016


En el pensamiento de Fidel respecto a la política científica debe significarse su claridad hasta en los momentos más oscuros de nuestra historia, como lo fue el año 1993, considerado el más difícil del Período Especial. En el Centro de Biofísica Médica de Santiago de Cuba reflexión con un grupo de investigadores: “La ciencia y las producciones de la ciencia deben ocupar un día el primer lugar de la economía nacional… Tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia. Y ese es nuestro lugar en el mundo, no habrá…”. Vislumbraba la relación necesaria entre la ciencia, la técnica y el desarrollo económico, y la inserción de Cuba en la economía globalizada con productos de la ciencia.

 

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1 comentario

  1. Elio Antonio

    Hola Jorge:-)

    Quizás porque llegamos a compartir las mismas experiencias en la entonces Facultad de Ciencias Médicas y por lo mucho que hemos hablado sobre el tema de la informatización es que coincidimos. Las soluciones que propones —quería resaltarlas en amarillo para hacerlas notar más— que se ajustan a la polémica que estamos incentivando a través de “Ideas para la informatización”, están concebidas en el proyecto de intranet para Guantánamo, denominado coloquialmente como: “familia de blogs Desde Guantánamo” (http://desdeguantanamo.cubava.cu/).

    Esperamos que desde una organización como la Unión de Informáticos de Cuba (UIC) y con la experiencia —fundamentalmente triste, pero útil al fin y al cabo— de varios años insistiendo en el mismo propósito, las generaciones que mencionas se transformen en una, más pertinente para lograr el cambio de paradigma en nuestra sociedad. Yo sostengo que no puede o podrá haber socialismo próspero y sostenible en Cuba, si entre otras cosas, no se informatiza de verdad la sociedad.

    Gracias nuevamente por tu aporte.

    Saludos;-)

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